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Danza de Pascola y Venado

Los pascolas y el venado remiten a una de las instituciones más importantes para la identidad étnica de los pueblos indígenas del noroeste de México.

Como en grupo ritual aparece en casi todo ceremonial, y es parte fundamental de la cultura de estos pueblos. Los pascolas y el venado se remontan a épocas anteriores a la llegada de los colonizadores europeos al continente americano, y su vigencia esta solidamente cimentada, debido al intenso ritualismo que caracteriza a estos pueblos indígenas. Su presencia ha trascendido al ámbito local, al ser considerada un símbolo recurrente, en especial por que el danzante ataviado como el venado forma parte del escudo del estado de Sonora. Además, en el medio regional se ha extendido a otros grupos indígenas, como guarijíos, seris, pimas, tarahumaras y tepehuanos del norte.

 

Los cantos del venado se interpretan en lengua autóctona, mientras que en las bromas que en las bromas de los pascola se alternan los usos del español con las lenguas de estos pueblos, aunque es notorio que estas últimas se dan con mucha mayor frecuencia en los diálogos entre los pascola y con los espectadores.

 

Yaquis y mayos son grupos que hablan lenguas emparentadas de manera muy cercana. Estas variedades son llamadas cahitas cuando son consideradas una sola lengua. Ambas pertenecen al grupo carachita, rama de la familia yotoazteca, lo que significa que esta afiliadas lingüísticamente con tarahumara y guarijío. Yaquis y mayos no solamente tienen una lengua similar; también poseen muchos rasgos culturales en común, por lo cual se les ha considerado como los grupos indígenas del norte de México mas estrechamente ligados. Estos grupos vecinos se localizan en el sur del estado de Sonora, auque los mayos también habitan el norte de Sinaloa. Asimismo, hay grupos de yaquis que viven en comunidad en las ciudades de hermosillo, Sonora, así como en tucson y Phoenix, Arizona en Estados Unidos.

 

La danza del pascola es una manifestación propia de las culturas indígenas del noroeste. Los mayos de sonora y Sinaloa la ejecutan durante la semana santa y fiestas patronales de la comunidad. En las representaciones participan cuatro pascolas, durante los intermedios de la danza, platican situaciones fantásticas o cómicas, regalan cigarros, dulces y licor a la concurrencia. El pascola es, en la cosmovisión del pueblo mayo, el intermediario entre las potencias superiores y los seres humanos, el cargo es vitalicio.

 

En la música para la danza de pascola, los violines llevan la melodía y el arpa la armonía y bajos. Los danzantes también contribuyen la ambientación sonora, siendo tes idiofonos de sacudimiento los que forman parte de su indumentaria:  una sonaja (sená aso) que consiste “… en un marco rectangular de madera con un mango que cuenta con dos hileras de discos metálicos…”;  un cinturón de cascabeles (coyolis) y un par de sartales de capullos de mariposa (tenábaris).

 

Entre el pueblo yaqui, el primer pascola que participa durante la danza, es el de más alta jerarquía y maestro dentro del grupo. Se le identifica como “Pascola Mayor”, le sigue el segundo, el tercero y finalmente el cuarto o “lobito” a quien se le denomina según la leyenda, como “”el hijo del diablo”, pues según se cuenta, “… fue enviado por el diablo a sembrar la cizaña, para que los tres primeros pascolas, dejaran de alabar a díos, pero al descubrirse su intención fue castigado durante y perdonado bajo la condición de que danzara junto con ellos….”. Los instrumentos musicales que acompañan a la danza son los mismos de la danza de los pascolas y mayos.

 

Uno de los fines por el que se baila la danza del pascola entre los tarahumaras es el de solicitar o dar gracias a las deidades como “el padre sol” y “la madre luna” (conceptos filosóficos de los tarahumaras) por los favores recibidos. Consideran que los animales fueron quienes les enseñaron a bailar, por lo que el pascola imita sus movimientos. Los tarahumaras acompañan generalmente esta danza con un violín o “rabel” que lleva una melodía y una guitarra sexta que tiene una función rítmica y armónica. En las culturas yaquis, mayos y guarijíos el acompañamiento armónico lo realiza el arpa. Los idiofonos de sacudimientos que porta el danzante de pascola rarámuri (tarahumara) son los mismos descritos anteriormente (sonajas, sartales de capullos de mariposa y cinturón con cascabeles).