Tipos de acompañamiento musical

Pascola


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Vestimenta

De las danzas pascolas existentes en el noroeste de México es la de los mayos-yoremes –tanto de Sinaloa como de Sonora – la que mas prendas usa en el vestir, y aunque hay fusión de lo prehispánico con lo hispano en sus accesorios, se impone lo primero sobre lo segundo.

            El yoreme sinaloense se coloca su vestimenta de danzante sobre su ropa de uso diario, es por eso común observar hoy en día, sobre todo en las camisas, desde telas color blanco, azul claro, estampadas a cuadros tipo vaqueras, y en un descuido hasta camisetas que nada tienen que ver con su cultura tradicional. Hay quienes lo catalogan como una perdida de lo original, pero más bien se trata de una evolución, en cierto modo natural, de su ropa de uso cotidiano. Si en la antigüedad reciente los indígenas portaban camisa de manta blanca es lógico que hubiera uniformidad en la prenda cuando el conjunto se encontrara con el traje de danza puesto, pero al asimilar la moda del campesino yori o de otras corrientes más actuales, la diferencia se hizo patente. Lo  importante es que lo considerado realmente como prenda de el vestido de la danza de pascola conserva casi toda su originalidad.

            El danzante inicia por colocarse una gran manta sobre el pantalón formando con ella una zapeta  que remata en su ajunte final con dos sobrantes uno a cada lado de la cintura al muslo, de modo que semejen triángulos o cuadrados imperfectos. Muchos pascolas, de años a la fecha y por mera comodidad, han optado por pegar solamente estos sobrantes al pantalón corto de manta, evitando la complicada tarea de darle forma partiendo de una extensión de tela, mas reconocen el hecho estar desvirtuando lo que la tradición señala. Colocada la zapeta, ciñen su cintura con una faja (buicosam) desde donde se cae una de mayor extensión dividida en dos, para sobreponer cada mitad en ambos muslos, amarrando los extremos arriba de las rodillas.

            La oralidad, creadora de mitos y leyendas, tiene también explicación para darle significado a tan peculiar forma de colocarse los fajos, siendo de las mas escuchadas aquella que dice “que el fajo de la cintura recibe la fuerza del cuerpo concentrándola en el vientre y desde ahí es conducida a las piernas por medio de los fajos que hay se encuentran, nutriendo de vigor a los zapateados, manteniéndolos fortalecidos sobre toda la festividad”.

            Alrededor de las pantorrillas enredan los capullos de mariposa convertidos en instrumentos sonoros llamados tenábaris, con una extensión, para cada lado, de dos y medio a tres metros de largo aproximadamente. Para la cintura usan como idiófono una serie de cascabeles de bronce sujetos en cadenas o tiras de vaqueta pendientes de un cinturón a los que nombran coyolim.

            Aunque los pueblos prehispánicos de México conocieron el manejo de los metales y fundieron, entre otros muchos objetos, cascabeles, los yoremes arcaicos vivieron ignorantes de técnicas metalúrgicas. Lo mas seguro es que se trate de aportación hispana, de las pocas que la pascola tiene en sus accesorios de danza. En la actualidad el coyolim original de bronce su ha convertido en un instrumento escaso para el pascola, obligando a los yoremes que ingresan a la danza a emplear cascabeles fabricados con otros metales; aun así, es común que en e desarrollo de los sones muden el cinturón al pascola que pasará a danzar la parte que le corresponde.

            Coyol (plural de coyolim) significa cascabel y su tintineo alude al trino de los pájaros, dice Bernardo Esquer, músico y danzante de la comunidad de los Ángeles del Triunfo, Guasave. La palabra tiene notorias raíces nahuatlacas, como muchas de su lengua que pertenece al tronco común que los lingüistas han clasificado con el nombre de yuto-azteca. Los sonidos que produce varían en su timbre ya que los cascabeles son distintos en tamaño. Ordenados en el cinturón el de mayor dimensión esta al frente y se van deduciendo paralelamente hacia los extremos.

            Entre los grupos de pascolas existen coyolim muy antiguos, donde mas de uno es herencia del padre, pariente o amigo que en vida se dedico al oficio. Los cascabeles viejos se identifican por una sucesión de líneas curvas grabadas en la parte baja del accesorio, formando los pétalos de una flor, mas no se trata de una generalidad.

            Para los sones del tampoleero el pascola en su ejecución emplea la mascara, careta de forma oval que entre los yoremes sinaloenses presentan figuras zooformas en mayor numero, aun que también es posible encontrar tallas antropoformas. De manera estilizada figuran chivos, coyotes y rostros humanos en muy variadas expresiones, a las cuales les aplican color para acentuar sus rasgos, delimitar áreas y trazar decorativos dibujos naturalistas y geométricos, como las grecas alrededor del oval, una de las principales características ornamentales. Cuentan además con mechones de crin blanca de caballo para representar el pelo y la barba; y el la frente, una cruz romana tallada en relieve o solamente pintada. La mascara del pascola es otro de los accesorios arcaicos con que los mayos cuentan para sus danzas. Ellas reviven ancestrales prácticas hechiceras que iban a la par de los ritos animales, parte de una cosmología que ahora se encuentra parcialmente olvidada.

            De hecho, debió de ser muy arraigado el uso  de la mascara ya que lograron integrar al “nuevo rito”, como escriben en su obra mayo máscaras Juan Manuel Gómez y Mariángela Rodríguez: “[…] estas tallas en madera son la presentación de los antiguos, pero hubieron de recibir dos aportaciones europeas: la crin de caballo y incisiones en forma de cruces en la frente de los rostros humanos o animales. Probablemente antes del uso de la crin, las mascaras llevaban fibras vegetales y la cruz en la frente es la bendición del nuevo culto cristiano a costumbres paganas que ‘había que tolerar’ ”. Corrobora la insistencia de los misioneros el hecho de decirles a los indígenas que las mascaras eran cosa del infierno, cuando los contemporáneos nativos cuentan que ellas fueron obsequios del demonio, pero que dios les puso una cruz bautizándolas  para poderlas usar en las fiestas.

            Adjunto a la mascara, el pascola emplea la sonaja (sonasso), instrumento monóxilo tallado regularmente en madera dura como el guayacán. El artefacto sonoro tiene al centro una orquedad en forma oval o rectangular con terminación en “pico de pájaro” o bien cortada al ras, en la cual son montados seis discos metálicos en dos juegos de tres, cada juego de diferente proporción en su circunferencia. “primera y segunda”, dice el yoreme. El instrumento puede llevar el mango torneado o carecer de adornos y su extensión varia de acuerdo al gusto del danzante. La sonaja produce su sonido chocándola sobre la mano izquierda (si el pascola es diestro) a la vez la sacude al aire, dando como resultado el choque de los metales, logrando un juego rítmico de “redoble” que tiene similitud al que se produce con la tenabaris en la otra versión de la danza y sus variantes rítmicas dependerán de acuerdo al son y por supuesto de las habilidades mismas del danzante.

            Sistros como el de los mayos se emplean en el noroeste por yaquis y guarijíos y en relación a otras danzas mexicanas geográficamente más apartadas, tienen semejanza con los que se usan en la danza de sonajeros del Jalisco, sólo que estos son de mayor longitud y el número de discos metálicos es mucho mayor.

            No se han encontrado en restos prehispánicos ni en códices modelos de los instrumentos del tipo descrito, tampoco han sido mencionados en crónicas de la conquista o la colonia, por lo que el antecedente más antiguo  del sistro, sin relacionarlo con el yoreme, se ubica en África, en la civilización  egipcia de los tiempos faraónicos.

            Para cualquier celebración, religiosa o social, como el caso de las bodas indígenas, la presencia de la danza pascola se asocia siempre a la del venado. Sus personajes tienen frecuentes intervenciones junto con este último en algunos de los sones que desarrollando en el curso de la festividad, por lo regular en la  mañana y en la tarde. Esto no quiere decir que una dependa de la otra para poder interpretarse, sino que su conjunción es necesaria para el desarrollo equilibrado de los ceremoniales y de la festividad misma en que se encuentren. A pesar de la estrecha interacción entre las dos danzas, la de pascola goza de libertad absoluta en la interpretación de los sones en sus dos modalidades. Es independiente cuando de bailar se trata, a diferencia de la yaqui, su pariente mas cercana, que cuando le tocan los sones de flauta y tambor, los bailara al unísono con los del venado.

 

La danza de pascola puede considerarse como una manifestación artística emblemática de los grupos indígenas del noroeste.

 

El termino pascola no se refiere solo a una danza, sino también a un conjunto de artes que incluyen la música, la oratoria, la narrativa oral, la comedia y el trabajo de textiles y maderas.  Todas estas disciplinas se condensan en el personaje del pascola, quien funge como danzante, anfitrión, orador y payaso ritual.

 

Las artes del pascola constituyen una de las manifestaciones más conspicuas en la ritualidad y la festividad de los grupos del noroeste mexicano. Tarahumaras, pápagos, pimas, tepehuanos del norte, seris, guarijíos, mayos y yaquis comparten esta tradición, por lo que la danza pascola puede considerarse  como una manifestación artistica que es emblermativca de los indígenas del noroeste, quizás especialmente de los grupos conocidos cahitas ( yaquis y mayos) y sus vecinos los guarijíos. De hecho para estos pueblos la palabra pascola es sinónimo de fiesta (pahko significa “fiesta”, en las lenguas cahitas) y entre ellos se considera que no hay verdaderamente una fiesta si no se danza pascola.

 

El arte de los pascola integra elementos de la tradición cultural cristiana y de la nativa americana, los cual es notorio en la parafernalia que utilizan los danzantes, en la música que les acompaña y hasta en las funciones que cumplen. Acerca del origen de la palabra pascola hay una controversia: por un laso, están quines afirman que deriva de “pascua”, en alusión directa a que la danza se ejecuta  durante la pascua de resurrección, lo que implica que se habría desarrollado a partir de las enseñanzas de los misioneros católicos; y por otro lado, se sostiene que su origen es prehispánico; lo mas probable es que el de pahko’ola, que en las lenguas cahitas significa “viejo de la fiesta”. Esta designación habría pasado del cahita a las demás lenguas indígenas del noroeste y de allí al español.